martes, 22 de diciembre de 2009

A pesar de todo yo sigo aqui

La vida no te dió tiempo para llorar tu tristeza ni para sonreírle a tus sueños. Te llenó de obligaciones y te vació de sentimientos. Te impulsó a ser fuerte cuando merecías ser débil, cuando merecías cometer errores y descubrir soluciones. La vida te lleno de fracasos que vos materializaste en una realidad poco vulnerable a la felicidad. Mereces que el mundo reconozca la voluntad y el esfuerzo con el que te levantas a diario y luchas contra tus propios demonios. Porque esa es la imágen que resalto cuando necesito calmar la desesperanza que me provocas, la del tipo que a pesar de los golpes bajos y de las caídas tan rutinarias, se seca las lágrimas, se guarda el corazón en el bolsillo, se levanta y sigue. Con dolor o sin el, le pone el pecho a lo que se le venga porque no le enseñaron a perder, porque su lugar siempre fue la perdición y nunca desobedeció a los limites del destino. Sabe que la llegada jamás estará lo suficientemente cerca para él, jamás conseguirá el final feliz del que tanto escuchó pero nunca se rehusara a la búsqueda de aquello que valga la pena. Sos el dueño de mi odio más sincero pero también de mi mayor admiración.
Fuerza, por que aunque no le des importancia, a pesar de todo, una parte mía está con vos.

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